sábado, 21 de julio de 2018

LÁPIDAS: El arte de los símbolos

Conocemos como icono a una imagen religiosa pintada o hecha en relieve o con mosaico, realizada según la técnica del arte bizantino característico de las iglesias cristianas orientales.
Pero ¿Qué hay de los iconos que tienen un significado en las lápidas en las que comúnmente se da el último adiós?

El arte de los símbolos expresa mucho al momento en que los observamos, pero el arte funerario nos cuenta pequeños historias si tan solo poseemos conocimiento alguno de su significado, es por eso que en esta entrada les presentaré los símbolos mas conocidos en este tipo de arte.

Ancla:


Permite a los barcos aferrarse al fondo del mar sin que se los lleve la corriente. Es el instrumento que nos permite sujetar la nave, tenerla fija, confianza. Por eso se asocia a la esperanza firme y a la salvación. Su símbolo está relacionado también con la firmeza, la solidez o la fidelidad.







Corazón:

El corazón es el órgano principal del aparato circulatorio de todos los humanos y gran parte de los animales. Es el que impulsa la sangre y por lo tanto el que da la vida o la quita.

Está relacionado con el alma. Cuando decimos que alguien no tiene corazón es que no tiene alma. Tener corazón implica tener buena voluntad y amor. El corazón como símbolo significa también devoción, valor y ánimo.

Nuestras lápidas pueden incluir una inscripción dentro del corazón.



Calavera

Simboliza la fugacidad de la vida terrenal y critica la vanidad humana; asimismo, nos habla de la igualdad de todos ante la muerte. La calavera con alas o con huesos simboliza el alma que ha abandonado el cuerpo y se dirige hacia la otra vida. Es, en suma, el triunfo de la muerte y que también enlaza con el concepto de Memento mori.






Manos

Su simbología varía en función de su posición. Si están juntas, son símbolo de matrimonio. Si están orando, lo hacen para la vida eterna. Cuando apuntan hacia arriba señalan el camino hacia el cielo. Y cuando lo hacen hacia abajo, representan la mano de Dios. La palma de la mano simboliza el martirio.




Flor y Capullo

Empezaremos recordando que la rosa siempre ha sido el símbolo por excelencia de la sexualidad femenina.
En los primeros cultos a la divinidad femenina, los cinco pétalos de la rosa representaban los cinco estados de la vida de la mujer:  el nacimiento, la menstruación, el alumbramiento, la menopausia y la muerte.
Una flor acompañada de un capullo, representa el traslado al otro mundo de una madre y su pequeña hija, por lo que esta se encontraba en pleno florecimiento.








TOP 5: Cementerios históricos y representativos del mundo

Desde el verde de Inglaterra a la luz del Caribe, algunos cementerios son verdaderos museos al aire libre, testigos mudos del paso del tiempo y de la historia de ese lugar y de sus habitantes. Más allá de los bloques de nichos que abundan en España, por todo el mundo hay repartidos cementerios que parecen jardines, camposantos con esculturas modernistas, rincones llenos de color… Porque si se trata de recordar a los que ya no están, ¿qué mejor que honrarles con una visita?

5. Cementerio alegre de Sapantza, Rumanía


Es poner un pie en el cementerio alegre de esta aldea rumana y alucinar. Este camposanto no se parece a lo que estamos acostumbrados y es una verdadera sorpresa llena de color. Sus tumbas están decoradas con vistosas pinturas naíf y epitafios que describen de forma poética al difunto. Aquí la muerte no es lúgubre, sino una invitación a la vida. Hay unas 800 lápidas de madera con cruces de madera de roble, la mayoría de las cuales son obra del artista local Stan Ioan Patras, que también descansa en este singular camposanto.




4. Cementerio de Saint Louis, Nueva Orleans, Estados Unidos


Ningún lugar mejor que la criolla Nueva Orleans para acoger un cementerio de los más hermosos y dramáticos del mundo. Debido a que la ciudad está por debajo del nivel del mar, los difuntos no se sepultan bajo tierra, sino que se les entierra en criptas ordenadas de tal manera que el lugar parece una “ciudad de los muertos”. El cementerio de San Luis está cerca del precioso Barrio Francés y sus tumbas del siglo XVIII y XIX están decoradas con tanto gusto que es difícil no enamorarse. Por cierto, si os interesa el vudú, aquí está reposa Marie Laveau, “La Reina del Vudú de Nueva Orleans”.


3. Cementerio de La Recoleta, Buenos Aires, Argentina

Situado en el barrio del mismo nombre, el Cementerio de la Recoleta es una obra de arte en mayúsculas. Aquí están sepultados los más ilustres de Argentina, entre callejones de mausoleos y panteones ricamente decorados. Tiene un aire al parisino Père-Lachaise pero en porteño y con mucha más luz. Si vas a visitar Buenos Aires, escápate un rato del bullicio de la ciudad y pasea por sus avenidas hasta llegar a la rotonda central, coronada por una escultura de Cristo.





2. Cementerio Père-Lachaise, París, Francia


El Père-Lachaise es famoso por ser, entre otros, el lugar del eterno descanso de ilustres como el cantante Jim Morrisson, el escritor Oscar Wilde o el pintor Delacroix. Es el cementerio más grande de París y uno de los más conocidos del mundo… y es tan bonito que los parisinos lo tratan como si fuera un parque (no es raro ver a alguien sentado leyendo en este entorno de paz). Ocupa 43 hectáreas y tiene más de 70.000 tumbas preciosas, 5.300 árboles y muchísimos gatos. Tómate tu tiempo para visitarlo… y hazte con un mapa o te perderás.





1. Cementerio de Highgate, Londres, Reino Unido


El cementerio de Highgate es uno de los rincones más maravillosos que oculta Londres. Inaugurado a mediados del siglo XIX, aquí están enterrados grandes como Karl Marx, George Elliot, Michael Faraday o los padres y hermanos de Charles Dickens. Las tumbas, muchas de ellas de época victoriana, se mezclan con la vegetación frondosa del recinto. Estuvo en estado ruinoso hasta la década de 1980 los ciudadanos lo recuperaron. Cuentan que un vampiro lo ronda… pero es más posible que te topes con una ardilla.


Egipto: Ritos funerarios

Dentro de las costumbres funerarias del Antiguo Egipto, los antiguos egipcios seguían una elaborada serie de "rituales de enterramiento" que consideraban necesarios para asegurarse la inmortalidad tras la muerte. Estos ritos y protocolos incluían la momificación, la pronunciación de hechizos mágicos y la inclusión de objetos muy específicos en las tumbas, que se pensaba que serían necesarios en la otra vida.
Las costumbres mortuorias utilizadas por los antiguos egipcios evolucionaron a lo largo de los años, descartándose las más antiguas y adquiriendo algunas nuevas, pero la mayoría de los elementos importantes del proceso persistieron. Aunque los detalles específicos cambiaron con el tiempo, la preparación del cuerpo, los rituales mágicos empleados y los objetos depositados en las tumbas eran las partes esenciales de un funeral egipcio apropiado.

¿Por qué lo hacían?


Mantener el cuerpo del individuo intacto tras la muerte era necesario para que el ka o la "fuerza vital" de los egipcios tuviera un sitio donde habitar tras la muerte. Los enterramientos pocos profundos en la arena caliente del desierto muchas veces servían como momificación; pero cuando los cuerpos se enterraban en tumbas, empezaban a descomponerse rápidamente. Los antiguos egipcios usaban la momificación para impedirlo.
La momificación comenzó a usarse durante el Antiguo Imperio, pero no se desarrolló por completo hasta el Nuevo Imperio. Continuó practicándose hasta la desaparición de la religión egipcia. Los servicios funerarios eran accesibles para cualquiera que pudiera pagarlos, aunque sólo los miembros de la sociedad más adinerados podían permitirse servicios más elaborados. La momificación sólo estuvo disponible para los ricos cuando los métodos se simplificaron y se hicieron más rápidos y menos costosos. El tiempo medio empleado para momificar a un rey o reina era de unos 70 días.

Rituales de enterramiento y literatura funeraria

Tras preparar la momia, era necesario que un sacerdote la reanimara simbólicamente. El "Ritual de la Apertura de la Boca" era dirigido por un sacerdote, quien pronunciaba un hechizo y tocaba a la momia o al sarcófago con una azuela de cobre o piedra. Esta ceremonia servía para asegurarse de que la momia pudiera hablar y respirar en la otra vida. Del mismo modo, el sacerdote podía recitar hechizos para reanimar los brazos, las piernas y otras partes del cuerpo de la momia.
Además del "Ritual de la Apertura de la Boca", a muchas momias se las enterraba junto a algún tipo de "literatura funeraria", para que la llevaran a la otra vida. La mayoría de esta literatura consistía en una lista de hechizos e instrucciones para navegar hacia la otra vida. Durante el Antiguo Imperio, sólo el faraón tenía acceso a este material, al que los expertos se refieren como los Textos de las Pirámides, textos que ayudaban al faraón en la otra vida. El faraón Unis fue el primero en usar esta colección de hechizos, ya que aparecen grabados en las paredes de su pirámide y en las de algunos de sus sucesores.

También se han encontrado algunos de los hechizos de los Textos de las Pirámides en cámaras funerarias de oficiales de alto rango y en muchos ataúdes que datan del Primer Periodo Intermedio de Egipto y el Imperio Medio. En esta época los textos evolucionaron hacia lo que los estudiosos llaman los Textos de los Sarcófagos. En este periodo, los nobles y algunos egipcios sin parentesco con la realeza empezaron a tener acceso a la literatura funeraria, que más tarde evolucionaría hasta dar lugar al conocido Libro de los Muertos. En tiempos del Nuevo Imperio, cualquier egipcio que pudiera permitirse un Libro de los Muertos disponía de los hechizos e instrucciones necesarios para llegar a la otra vida sano y salvo.


Después de la muerte: Roma

Los romanos no colocaban las tumbas en un lugar tranquilo y solitario, sino a orillas de las calzadas a la salida de las ciudades, donde los transeúntes podían contemplarlas y admirarlas. En Pompeya todavía podemos contemplar las tumbas a lo largo de las calzadas que salían hacia el norte desde la Puerta de Herculano y hacia el sur desde la de Nuceria.

Algunas eran grandiosas e impresionantes y parecían casas en pequeño; otras eran mucho más sencillas. Era una costumbre corriente decorarlas con guirnaldas de flores y colocar ofrendas de vino y comida delante de ellas.

El que enterraran a los muertos en las orillas de sus concurridas calzadas, en lugar de en cementerios tranquilos, no era por parte de los romanos una muestra de falta de respeto hacia aquéllos. Al contrario, creían que, si los muertos no eran debidamente enterrados y cuidados, sus espíritus se les aparecerían y les llegarían a causar daños. Era muy importante proporcionar al difunto una tumba o un sepulcro, donde su espíritu pudiera tener una morada. Pero también se pensaba que el muerto quería estar cerca de los vivos. Hay una tumba que tiene una inscripción: "Veo y contemplo a todo el que va y viene de la ciudad", y otra que dice: "Lolio ha sido colocado al borde del camino para que todos los transeúntes puedan decirle 'Buenos días, Lolio'".
Se creía que su actividad vital continuaba en cierta manera y por tanto había que abastecerlo de las cosas que necesitara. Un cazador querría tener su lanza, un agricultor sus aperos, y una mujer su huso. Si el muerto era inhumado, sus objetos personales eran enterrados con él; si era incinerado, se quemaban también con él

Las inscripciones funerarias de los romanos

Muchas de las inscripciones funerarias de los romanos empezaban con una invocación a los dioses Manes, o espíritus de los muertos. Efectivamente, en muchísimas inscripciones se encuentra la abreviatura D.M.S., es decir, Dis Manibus Sacrum ("Consagrado a los Dioses Manes"). 
Es raro que figure el día de la muerte, pero acostumbra a indicarse la edad del finado, a veces incluso con especificación de los meses y los días. Además del nombre del difunto suele aparecer el nombre del familiar que encarga la lápida. Casi siempre se encuentra una expresión afectuosa para con el difunto: queridísimo, benemérito, etc. Jamás aparecen los deseos de la persona enterrada, hecho que demuestra la poca fe que tenían en una vida futura. Normalmente están grabadas las iniciales H.S.E., -Hic Situs Est- ("aquí está enterrado"), o S.T.T.L., -Sit Tibi Terra Levis- ("que la tierra te sea leve").

A continuación enlazo un video para tener un poco mas de conocimiento acerca de las costumbres funerarias de la antigua Roma.


"Duerme con el pensamiento de la muerte y levántate con el pensamiento de que la vida es corta" -Proverbio-



Cementerios, el último descanso

Camposantos, panteones o cementerios. Así se conoce a los sitios donde se depositan los restos de aquellas personas que por diferentes motivos dejaron de existir.
Dependiendo de la cultura del lugar, los cuerpos pueden introducirse en ataúdes, féretros o sarcófagos, o simplemente envolverse en telas, para poder ser enterrados bajo tierra o depositados en nichos, mausoleos, criptas u otro tipo de sepulturas. También son utilizados para enterrar las cenizas de personas cremadas las cuales son guardadas en un cofre o urna.

La palabra cementerio viene del término griego koimetérion, que significa dormitorio porque, según la creencia cristiana, en el cementerio, los cuerpos dormían hasta el día de la resurrección. A los cementerios católicos se les llama también camposantos, dado que en Pisa, cuando ateniéndose a medidas de higiene la autoridad ordenó cerrar el cementerio, que había sido construido en el siglo XIII dentro de la ciudad, el terreno fue cubierto con una gran capa de tierra, que las galeras pisanas habían traído de los lugares santos de Jerusalén. Y la palabra panteón se utiliza como sinónimo de cementerio en algunas regiones de América, como México y Andalucía en España.


La mayoría de los cementerios se destinan a cadáveres humanos, aunque, desde la Antigüedad, existían necrópolis para ciertos animales, como el Serapeum de Saqqara, en Egipto. Actualmente también existen cementerios de animales para enterrar a las mascotas fenecidas. En el caso de los humanos, actualmente existen los cementerios parques, lugares que han sido muy comunes durante los últimos 30 años y que se han masificado para que las personas puedan ser sepultadas.





“Cuanto más completamente ha vivido uno, cuanto más haya realizado sus capacidades creativas, menos temerá la muerte…La gente no teme a la muerte per se, sino lo incompleto de sus vidas.” -Lisl Marburg Goodman-

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